
Terminé el curso de manejo. Ojo.
Ojo porque eso no significa ni remotamente que ahora sea un as al volante ni que sepa el manual del buen conductor en cinco idiomas. No. Todo lo contrario. Mucho cuidado si te cruzás en la calle conmigo o con uno de los míos (somos muchos, lo sé). Somos de los que dudamos al cambiarnos de carril creyendo que está todo bien porque no sentimos como si manejáramos un Daytona de esos que no se rompen si chocan (?), somos los que ante cualquier duda pisamos el freno (para que chille, obvio) y quedamos paralizados del miedo, somos esas bagatelas motorizadas que el resto de los automanejadores (?) tiene que pasar después de haberse hartado de tocar bocina para que aceleráramos lo justo y necesario. En fin, estamos aprendiendo, entiéndannos.
De todas formas, manejar rules. Te da todo el poder (mentira), sos dueño de tu destino (mentira) y podés poner Bruce Springsteen o (Highway To Hell, que me parece aún más apropiado) a todo lo que da y andar la carretera en plan de búsqueda existencial (verdad, pero es medio al pedo). No, posta que una vez que le agarras la mano todo parece mucho más fácil de lo que se ve (a mí al menos siempre me había parecido una tarea de coordinación digna de un semidios) y lo empezás a hacer automáticamente así que lo mejor que puede hacer uno (?) es aprender a manejar y seguir contaminando el mundo, a ver si con más autos no bajan el transporte público carajo.
Gente del mundo, los quiero detrás del volante. Y no lo olviden: