

Hay algo cierto. Hacía mucho tiempo que una banda argentina no generaba un consenso tan amplio respecto a la calidad de su material más allá de los criterios superfluos que se suelen tener en cuenta para estos casos. Sin embargo, y a pesar de algunos aciertos creativos incuestionables y una dosis de relación pública más que efectiva, el caso de Banda De Turistas no parece ser algo más especial que el de tantas otras bandas afines que, con recursos artísticos iguales o superiores (Una Fábrica, Los Brazos Largos) esperan todavía una porción de esa catarata de reconocimiento que significó la reacción casi unánime hacia Mágico Corazón Radiofónico (2008), primer disco de la banda y último fetiche de la prensa especializada nacional.
Más allá de todo, Mágico Corazón Radiofónico supuso algo difícilmente cuestionable. Sin dudas, se trató de una recuperación absoluta de ciertos valores asociados al rock argentino de finales de los ’60. Resulta imposible escuchar el álbum sin encontrar la huella de la tradición inicial del rock en castellano. Almendra y -sobre todo- Los Gatos son referencias imposibles de dejar pasar en canciones con armonías típicas del beat como “Todo mío el otoño”, “El canto” o “Las flores del mal”. Sin embargo, basar en esto la valoración del disco sería, al menos, un acto de injusticia. En realidad, Mágico Corazón Radiofónico es también un disco delicado en matices y con una marcada tendencia al detalle. Además, gestos como “El asombroso misterio de la no materia” -deudora del kraut rock alemán de principio a fin- parecieran dar cuenta de una intención que va más allá de la simple revisión vernácula.
Pero el nombre de Banda De Turistas vuelve a ponerse en tela de juicio a partir de la casi inesperada edición de El Retorno, un segundo disco que, en apariencia, parece seguir la línea segura de su predecesor pero que, en el fondo, supone una instancia de apertura apoyada en una lectura diferente de los conceptos fundamentales de la música (ritmo, melodía, armonía). Así, si el primer disco se centra en la transparencia armónica de las guitarras, en este segundo trabajo se le otorga protagonismo a la base rítmica y al pulso. Como resultado, se logra concentrar la atención en uno de los recursos más interesantes que tiene la banda: la conjunción entre las líneas omnipresentes del bajo, la linealidad de los distintos elementos que integran el plano de la percusión y el flujo intermitente de los sintetizadores.
El continuo rítmico de estos elementos puede sentirse -como sensación perceptiva- en la mayoría de las canciones de El Retorno. Después de los primeros segundos de “Días de prosperidad” todo lo que podía parecer previsible queda de lado ante el protagonismo de un sintetizador que sirve de línea conductora con el resto de las canciones. Asi, “Lo comandas” y “El rogadero”, probablemente los puntos más altos del disco, dan continuidad a esa atmósfera particularmente envolvente a partir del juego entre armonías vocales e instrumentación casi austera, con una referencia clara al último Babasónicos. Lo mismo sucede con “Lecciones”, “Nadie sabe bien” o “La hora del segundo”. Todas canciones distintas pero, al fin y al cabo, todas partes de un mismo proyecto en el que el nuevo concepto se aplica casi a manera de método sobre la materia disponible.
En ese sentido, El Retorno puede verse como una continuación del espíritu que se desprende de Mágico Corazón Radiofónico: la canción como género y su formato camaleónico -sus interminables formas- son el principal interés de Banda De Turistas. Lo que cambia, es el sonido como marco estético de desarrollo de lo armónico y lo melódico. La percepción de los elementos está dada por otros factores. Así, La presencia abrumadora del bajo y los teclados y las guitarras hacia el fondo distancian estas canciones de las del primer disco, basadas en el protagonismo de la guitarra como elemento central de la mezcla. Lo rítmico pondera sobre lo armónico pero sirve, a su vez, como sostén para entender una concepción de la melodía apoyada en la amplitud del espacio vacío.
Ese acierto es el mismo que le ha valido a este disco el calificativo de “bailable”. No obstante, difícilmente pueda hablarse de una intención unívoca de generar la pulsión del baile. Por el contrario, El Retorno es, nuevamente, un disco que intenta demostrar un saber construido desde el lado de la escucha, aplicado ahora a la ejecución. Es por eso que la música de Banda De Turistas está ligada indefinidamente a la noción de pasado. Pasado musical a partir de la recuperación de sonidos de época y pasado personal a partir de la utilización de la experiencia acumulada como oyente. Fanáticos de la música vestidos de músicos, escuchas obsesivos en busca de una intertextualidad (tanto lírica como musical) permanente. En definitiva, jóvenes asociados a un devenir histórico incorporado que intentan emular todo aquello que han aprendido a apreciar.
Por eso, El Retorno bien puede funcionar como una especie de fin de ciclo. A pesar de su apertura en materia sonora, su concepto sigue estando arraigado al pasado aprendido y, por ende, continua necesariamente lo insinuado en Mágico Corazón Radiofónico. Sin embargo, es esa misma apertura y ese mismo saber ampliamente demostrado el que plantea la posibilidad de un ir-más-allá en pos de un hacer completamente personal (y nuevo). Quizás, de ahora en más, Banda De Turistas pueda empezar a escuchar su música como parte de esa misma historia que ha sabido sintetizar.
Juan Manuel Pairone