Lectura en bloque




La noticia hizo eco instantáneamente. John Paul Jones, bajista de Led Zeppelin, productor y arreglador, volvía a ser parte de una banda. Lo secundaban Dave Grohl (Nirvana, Foo Fighters) y Josh Homme (Queens Of The Stone Age), formando una mixtura generacional que, sin embargo, decía representar la esencia del rock como expresión de contundencia. Jones con Led Zeppelin y su huella en la historia, Grohl con su participación fundamental en el ícono de principios de los ’90 y Homme como la veta más actual y experimental de un género que pretende dar batalla con dudosas muestras de reinvención. Más de cuatro décadas de música en un mismo espacio físico y creativo. Todo bajo el nombre de Them Crooked Vultures.

Pasado aquel efecto de resonancia original, Them Crooked Vultures -el disco homónimo surgido de esa comunión generacional- fue la respuesta material a toda la danza especulativa del medio. Y si quedaba alguna duda respecto a la dirección musical del nuevo proyecto, este primer conjunto de canciones es sinónimo de contundencia: todo está tocado en simultáneo y registrado en vivo, hecho que permite apreciar detalles mínimos que, de otra manera, hubieran permanecido en el anonimato. Todo está ahí para ser descubierto. Por ende, lo primero que queda claro es la necesidad de escuchar el álbum a un volumen acorde a los decibeles en los que fue grabado. Sólo así es posible tener una idea de la atmósfera generada durante el propio proceso creativo.

A saber, no hay un solo pasaje en el que los tres instrumentistas se tomen un respiro. Desde el inicio con “No One Loves Me & Neither Do I”, las líneas de guitarra y bajo forman un bloque que se complementa con los cuerpos graves de la batería, generando una estructura que se repetirá con distintos matices a lo largo del álbum. “Mind Eraser, No Chaser”, la fundamental “New Fang” o “Elephants” continúan esta dirección agregando algunos detalles (teclados, efectos, cambios de ritmo) en función de una coherencia fundamental. Vale la pena, entonces, subir el volumen para alcanzar a percibir como el silencio gana presencia en el último instante de cada canción, generando la sensación de vacío en apenas una ráfaga de ausencia de sonido. El bloque construido se desvanece y termina de dar forma a la canción que ya no es. Una y otra vez el mismo esquema: mutismo y vuelta a empezar.

Paradójicamente, ese pequeño momento de silencio en cada canción es fundamental para entender el impacto de ese todo que acaba de desaparecer como si nada. Lo que ya no está parece escucharse aún más fuerte luego de esa especie de desmaterialización. Así, las canciones mantienen un hilo conductor ligado al volumen y a la sensación abrumadora de un bloque de sonido que, en el silencio, termina de delinearse con mayor claridad. La intensidad, presente en todo momento, se refuerza aún más con ese mínimo instante de reflexión.

Pero si intensidad es, justamente, una de las palabras que definen al disco de principio a fin, el segundo concepto en la lista es, sin dudas, el de espontaneidad. A pesar de haber sido grabado en un período de nueves meses (entre enero y agosto de este año), las tomas que se escuchan en la mezcla dejan entrever una grabación casi despojada de posproducción. El eco de los instrumentos permite escuchar, entre otras cosas, detalles mínimos como la amplitud del lugar elegido para hacer el disco o la resonancia de unos instrumentos sobre otros. Todo en el marco de una habitación grande donde la banda parece tocar las partes con una precisión quirúrgica que no distingue de edades ni estilos.

Quizás por eso, lo central detrás de este proyecto sea, precisamente, la idea de unión generacional y de lugar común. Más allá de las historias de vida de cada miembro, la música termina siendo el fundamento y la razón de un encuentro que, de otra forma, no se hubiera producido. Por eso, si hay algo que demuestra Them Crooked Vultures, es el poder de la música como elemento de comunión. Pese a toda diferencia, la música sigue siendo un elemento de comunicación por excelencia. Casi cincuenta años de música están condensados en doce canciones que se transforman en un producto intersubjetivo atravesado por la historia viva de la música popular.

Sin embargo, y a pesar de momentos de lucidez que no resultan extraños a causa de los pergaminos individuales de cada miembro del trío, el disco no deja de mostrar esa misma sensación de encierro que caracteriza a proyectos con los mismos preceptos estéticos. Además, la duración es algo que termina jugando en contra. Con doce tracks y un total de una hora y dos minutos de música, el álbum parece no tener una conclusión próxima; siempre hay algo más que extiende los tiempos percibidos. Después de la contundencia de las primeras siete canciones, la sensación de haber escuchado el mismo yeite compositivo una y otra vez es inevitable.

Por eso, si bien Them Crooked Vultures es un disco interesante para apreciar minuciosamente y contiene algunas canciones realmente impactantes, es difícil hablar de este proyecto como un hito fundamental de la historia del “rock". De hecho, su principal atributo es, precisamente, el ser una instancia misma de conjunción de toda esa historia. Sin embargo, la capacidad de atravesar ese todo simbólico parece estar demasiado lejos todavía. Mientras tanto, la celebración del género a través de una lectura acrítica se convierte en el único fundamento capaz de justificar la colaboración de individualidades que no logran reivindicar su propio lugar en la historia.

Juan Manuel Paironehttp://counters.gigya.com/wildfire/IMP/CXNID=2000002.0NXC/bT*xJmx*PTEyNTk5NTU2NzgzNTkmcHQ9MTI1OTk1NTc1MTM5MCZwPTE4MDMxJmQ9Jmc9MSZvPTJkMWFlZjA1NjU3ZjQ1ZDliMjU*OGU5ZDFmNWUxMDg1.gif 

4 comentarios:

vale dijo...

(aprobé lengua inglesa I con 10 y lengua inglesa II con 8, asique GRACIAS WIKIPEDIA POR TODO LO QUE ME DAS)

lala ~ dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
lala ~ dijo...

no sabés las ganas que me dieron de escucharlo por las cosas que escribiste. ba, como les pasa a todos por acá.

lástima que el link está roto, pero bueno. ya tendrás tiempo de pasarmelo..

entrar acá me genera sensaciones encontradísimas: por un lado, y como ya te dije, las ganas terribles de escuchar sobre lo que estás hablando; por el otro, sabés exactamente que querés transmitir, y eso me hace sentir que ya lo escuché.


te adoro, pai!

Vale dijo...

linda crítica!
es uno de los mejores discos del año -for me-.
saludos!