Sentir en el espacio




Generalmente, la literatura y el estudio crítico de la música reducen la trascendencia de ladisciplina a una combinatoria de sonidos lógicamente organizados. Sin embargo, desde algún tiempo a esta parte, la percepción se ha transformado en un elemento básico a la hora de pensar cualquier tipo de análisis artístico. Así, imágenes auditivas y percepciones táctiles -generadas a partir de la penetración del sonido en el espacio- no pueden ser dejadas de lado a la hora de sentir la música, es decir, al momento de aprehenderla como un ejercicio expresivo que implica mucho más que la conjunción de ciertos sonidos en un único plano. Escuchar implica, entonces, combatir la idea de música como performática unilineal para pasar a entenderla como una actividad de cuerpo entero, donde el oído es un elemento más dentro de ese conjunto atravesado por el sonido y su irrupción espacial.

Siguiendo esta idea, Losing Feeling, el reciente EP de No Age, puede ser entendido como una de esas (pocas) obras que muestran estas variables de manera concreta. Nada es casual. La banda ya había alcanzado gran aceptación con el celebradísimo Nouns (2008), primer disco “profesional” del dúo, editado por el sello Sub Pop. Allí, la tradición californiana del hardcore parecía ser, todavía, una referencia ineludible. Mientras tanto, crudeza y ensoñación se repartían los distintos momentos, logrando una mezcla entre melodías de dream pop, shoegaze y lo-fi verdaderamente visceral que obligaba a pensar a No Age más allá de una escena geográfica particular. Sin embargo, lo que se percibía en el fondo era quizás más importante que lo que figuraba en primer plano. Había, en definitiva, indicios de una nueva manera de entender la música desde su aspecto material, es decir, en función de su incidencia en el espacio contiguo y más allá de lo traducible a una partitura.

Esa idea finalmente cristalizada hace que las cuatro canciones de Losing Feeling parezcan estar a años luz de aquellas incluidas en Nouns. A pesar de un sonido en común, cada una de las piezas del EP brilla de manera particular, ya sea por sus propios méritos o en relación al conjunto. Más allá de las diferencias, todas comparten una misma intención, un “algo” que se hace sentir a pesar de la disparidad de tiempos e intensidades. Precisamente, lo que genera una empatía casi instantánea es la sensación de balance entre los distintos momentos. Esto no hace más que prevalecer a la hora de evaluar un disco que pide ser puesto nuevamente, una y otra vez. Cuatro canciones distintas entre sí que se complementan a la perfección; cada una retoma a la anterior y agrega algo más a lo que ya estaba contemplado. Pero, además, cuatro canciones que son el motor de una continuidad premeditada. Una sucesión de instantes encadenados que construyen un sentido total.

Uno. La canción homónima abre el disco y marca límites claros. Apenas un año ha pasado desde Nouns, sin embargo, el sonido ya no es el mismo. Todo parece mucho más cuidado y ajustado a una estética buscada minuciosamente. Tremolo, delay y distorsión hacen que la guitarra suene como una nube que se desplaza lentamente al ritmo de la batería. Manejo de intensidades y, hacia el final, clímax y redefinición del propio estilo de la banda.

Dos. “Genie” y su espíritu testimonial. Empieza con una mezcla casi inentendible que poco a poco da lugar a una armonía suavemente corrosiva sobre la cual se construye la heterodoxa melodía de la canción. El resultado es una canción pop revestida de una atmósfera completamente distorsionada, donde lo melódico se desarrolla a la manera de My Bloody Valentine o Sonic Youth en sus facetas más delicadas.

Tres. Cuando todo parece descubierto, “Aim At The Airport” aparece como el gesto más abstracto de la obra y, a su vez, muestra el camino que se abre ante los ojos del dúo. Los efectos vuelven a ser fundamentales para dar forma a una cascada contemplativa de sonidos que, una vez más, construyen una atmósfera intencionalmente envolvente y de marcado sentido cinematográfico.

Cuatro. Finalmente, “You Are A Target”. Quizás, la canción que más asume el trabajo anterior de la banda. De todos modos, todo parece resignificarse en una nueva forma de entender la mezcla de los instrumentos. Batería y guitarras dejan de ser dos planos diferenciados. Se unifican en una misma estridencia para potenciar el sonido de un dúo que finalmente suena como banda. Sin fisuras. Fin.

Ni siquiera catorce minutos. Trece y cincuenta y nueve segundos. Eso es todo lo que necesitó el dúo californiano No Age para darle forma a una de las mejores ediciones del año. Y esto gracias a que ese cuarto de hora puede ser vivido de manera intensa a través del vaivén de sensaciones que producen cada una de las canciones. Porque si hay algo que puede caracterizar a Losing Feeling es, precisamente, su capacidad de abordar de manera coherente estados de ánimo y atmósferas múltiples en tan poco tiempo. Pero además, lo que se logra es lo que Roland Barthes caracteriza como una virtual comunicación entre la música y el espacio dónde ésta se desarrolla posteriormente, es decir, entre el cuerpo “interno” del intérprete y el cuerpo del oyente De esta manera. Lo que se escucha tiene un porqué; quiere decir y hacer algo, irrumpe materialmente y cambia la fisonomía del afuera.

Así, la experiencia no puede ser entendida únicamente en materia sonora. Evidentemente, existe un ethos detrás de estas canciones que las une permanentemente. Pero ese sentido se completa cuando esas sensaciones se hacen perceptibles en el espacio a través de las envolventes atmósferas de las guitarras y de la contundencia abdominal de una batería que, finalmente, parece encontrar su lugar en medio del caos organizado. Por eso, Losing Feeling es un ejemplo claro de cómo se puede pensar la música en relación a lo que está más allá de sus propios límites. En definitiva, como una experiencia irreductible a una única superficie, capaz de abarcar una variedad de dimensiones que desde el sentido común pueden parecer absurdas, pero están ahí para ser descubiertas con el cuerpo.

Juan Manuel Pairone

10 comentarios:

Santi dijo...

"...dimensiones que desde el sentido común pueden parecer absurdas, pero están ahí para ser descubiertas con el cuerpo." Ilógico y hasta antihegemonico. Genial

Tengo un proyecto que quiero me ayudes, se me acaba de ocurrir:
De Lp a Ep... agarramos discos irregulares y los transformamos en eps geniales. De 5 a 9 temas

Propuestas: *"Relationship of Command" de At the Drive-In

* "The Body, The Blood, The Machine" The Thermals

*"Fold Your Hands Child, You Walk Like a Peasant" de B&S

*Muchos de Sonic Youth

*Y Mas!

pai dijo...

JAJAJ, excelente idea, sobra los títulos encima ..

Viqui dijo...

Alguien supo decirme que sos un genio. Y cuando leo tu blog, me doy cuenta que es cierto.
Mierda, que te expresas bien.
Saludos! Nos vemos algún día (:

dan dijo...

no hay pedo pai, la musica es para compartirse.
buena analogia que haces

((ºLº)) dijo...

Guau! Siento que escuché el cd sin haberlo hecho jaja. Linda crítica Pai.

Abz desde 2 cuadras,


F.

lala ~ dijo...

me acabo de dar cuenta que mi tema con este blog es que no me gusta comentar sobre algo que aún no escuché. por eso, generalmente me siento más cómoda comentando de algo que ya haya escuchado.. sino me queda decirte lo mismo que puede decirte frulandi y viqui una y otra, y otra, y otra, y otra, y otra vez..

el tema es que si de entrada no me gusta lo que escucho en el playlist de abajo difícilmente me baje el disco. UUUH NO TE JODO QUE ACABA DE EMPEZAR UN TEMAZO QUE ME HACÉS ESCUCHAR SIEMPRE (ese en el que siempre te pregunto "qué es ésto?" porque siempre pienso que es pete doherty).. uh te juro que fue justo cuando mandé el punto, fue muy natural todo, no cambié ni una coma (?).

ya mismo me bajo el cd. bueno, en realidad no porque esta es la pc de mi hermanito. TEMAZO de pete

lupe dijo...

nunca los habia escucvhado

Einu dijo...

Es redundante decirte que nunca escuché a los protagonistas de tu entrada pero...me gustan, aunque me gusta más la descripción que hacés, en especial la parte de la batería que sobre el final encuentra su lugar en el caos organizado.
Realmente lo sentí así mientras escuchaba, un caos pautado de antemano y ese tipo de caos, te digo..se las traen!

Se lo trato de explicar a mi vieja cuando me critica el desorden de mi pieza, le hablo sobre el desorden creativo y no funciona, voy a probar con esto del caos organizado.

Si entrás a mi blog, descubrirás que al fin pude poner la música, esos consejos técnicos parada de por medio eran lo que faltaban. Gracias!

lala ~ dijo...

"me gustan, aunque me gusta más la descripción que hacés, en especial la parte de la batería que sobre el final encuentra su lugar en el caos organizado."

como le decimos en mi barrio (?), "un piquete como la gente". edu feinmann te toca el timbre, quilmbo en puerta (?).


EMPAPADA llegue a mi casa. se largó con toda, hasta los deditos arrugados me quedaron -fueradejoda-. la billetera empapada pese a que estaba adentro del bolso se me mojo todo. indignante la infección respiratoria que me va a agarrar en cualquier momento.

nada, eso. saluttt..

txarls dijo...

Tengo los dos anteriores y me parecen tremendos,así que ansioso estoy por escuchar este.Muchas gracias,maestro!