Todo en su lugar




Jonny Greenwood lo sabía desde hace tiempo. A mediados del año pasado no dudó en invitar a Grizzly Bear para la gira norteamericana de Radiohead y, como si fuera poco, dijo más de una vez sobre el escenario que la banda de Nueva York era una de sus favoritas. Detrás del telón cuatro músicos no lo podían creer, se sentían en el medio de un paisaje surrealista que ni siquiera se habían atrevido a soñar. Y, sin embargo, Jonny Greenwood ya lo sabía. Sabía lo que se venía para Grizzly Bear y para todo aquel que supiera descubrirlos a tiempo.

Ese “a tiempo” parece ser un casi ahora o nunca. En Mayo, el cuarteto de Brooklyn editó su tercer disco, Veckatimest, el cual no sólo los ubicó en lo más alto de la escala de reseñas sino que, además, les permitió probar eso que se llama “éxito” en términos puramente comerciales. Más allá de todo eso, los integrantes del grupo lo describen como un trabajo profundamente colectivo, con una participación pormenorizada de cada uno de los miembros, es decir, como el verdadero primer disco de la banda. Ese es, quizás, el principal avance de Grizzly Bear. Ya no hablamos de músicos como individuos sino de una muy buena banda. Veckatimest parece ser, simplemente, una consecuencia y un premio a ese cambio de mentalidad.

Pero además, Veckatimest también es una hermosa sorpresa. Para aquel que lo pone a prueba por primera vez, cada canción supone descubrir una infinidad de pequeños detalles que convierten a la escucha del disco en una búsqueda placentera. Pero no se trata únicamente de buscar ya que Veckatimest encuentra al oyente por su propia cuenta. Además de ser un disco interesante -en cuanto a texturas y elementos a descubrir-, es también un disco sensible, ideal para disfrutar la música como un placer externo a uno. Como para experimentar ese algo que está más allá del sonido y pasa a formar parte del espacio circundante, atmosféricamente.

Todo esto gracias a que el último trabajo de Grizzly Bear parece ser uno de esos discos en lo que todo está donde debe estar. Entre folk y pop la banda no elige ninguno de los dos extremos y esa es la mejor decisión. El punto medio exige la complejidad de mezclar un instinto natural por las melodías con una faceta experimental que no se reprime en ningún momento, sobre todo a partir de la colaboración del arreglador Nico Muhly. Cada canción parece haber sido llevada al máximo de sus posibilidades, hasta ese preciso instante en el que no hace falta grabar ni una nota más. El resultado es elocuente y puede encontrarse en cada uno de los cincuenta y dos minutos que componen esta verdadera obra de arte del aquí y ahora.

Todo comienza con “Southern Point” y un atmósfera jazzera que llama la atención desde el primer segundo. La canción avanza rápidamente hacia una veta más cercana al folk contemporáneo (The Dodos, Devendra Banhart) a partir de un ritmo propio de la música brasilera sobre el que se desarrollan armonías vocales en sintonía con los Fleet Foxes. Imposible dejar de escuchar. Precisamente cuando lo que sigue es fundamental ya que “Two Weeks” es, además del segundo track de Veckatimest, una de las canciones del año. Con una introducción de piano y coros que remite a los Beach Boys, la estrofa irrumpe como una ola cálida y atrapa profundamente. Teclados, clavicordio, coros, la claridad de la referencia del bajo, la batería hecha a medida de los cambios de la canción. Todo a pedir de una Melodía realmente mayúscula. Sin palabras.

Sin embargo, en ese punto el disco no acaba de empezar. “All We Ask” comienza suavemente, en un crescendo de raíces folk que, inesperadamente, incorpora los primeros arreglos orquestales del disco y maneja a la perfección esa tensión pre- estribillo que haces las veces de clímax antes de cerrarse finalmente con una melodía a tres voces. Sin embargo, la idea de cierre no prospera. En una clara relación de continuidad, “Fine For Now”, “Cheerleader” y “Dory” retoman la utilización armónica de las voces (con un coro juvenil incluido) como punto de partida hacia distintas variaciones genéricas. Como consecuencia, se logra que cada canción sea una unidad en sí misma, pero no como algo separado del resto.

La parte intermedia de Veckatimest refuerza ese concepto con pasajes que, por momentos, recuerdan al Animal Collective de Feels (2005). Sin embargo, hacia el final se encuentra uno de los momentos de mayor soltura rítmica e instrumental. “I Live With You” es una canción que poco a poco se va deconstruyendo y termina en una especie de zapada destructiva. Después, todo parece volver a una calma necesaria con “Foreground”, que cierra el disco como una despedida en la que la sensación de final es inminente, sobre todo a partir del coro que entra en los últimos segundos de la canción (y el disco). Se cierra una puerta con suavidad, despacio.

Más allá de las virtudes de cada canción, el orden de las mismas parece casi natural. Los primeros cinco tracks consiguen un balance justo. Lo único que queda en el debe es, quizás, la falta de complemento de una canción como “Two Weeks” - la cual es capaz de imponer un estándar muy alto y desvalorizar a otras canciones- en la segunda mitad del disco. De todas formas, se consigue algo muy interesante en términos perceptivos. La unidad de las canciones logra imponer al disco como obra y no como una simple colección de canciones. Cada una de ellas tiene aunque sea ese “algo” que la identifica como una parte importante dentro del todo. Cada una hace su aporte a una paleta de opciones amplia.

En resumen, Grizzly Bear es la prueba de la posibilidad latente de avanzar en una búsqueda de la novedad sin renegar del formato canción como tal. Eso mismo que Animal Collective logró con Merriweather Post Pavillion desde un costado más electrónico, Grizzly Bear lo lleva a cabo en este Veckatimest desde una faceta decididamente analógica y sin prescindir de la formación de banda, con cada integrante dedicado a un instrumento y al desarrollo de sus posibilidades sonoras. El resultado es uno de esos discos que, cada tanto, aparecen de la nada de manera profética, casi como una salvación. Uno de esos discos en los cuales todo, absolutamente todo, está dónde y cuándo debe estar.

http://counters.gigya.com/wildfire/IMP/CXNID=2000002.0NXC/bT*xJmx*PTEyNTA1NDU*NTE3MzQmcHQ9MTI1MDU*NjIxNTY1NiZwPTE4MDMxJmQ9Jmc9MSZvPTJkMWFlZjA1NjU3ZjQ1ZDliMjU*OGU5ZDFmNWUxMDg1.gifJuan Manuel Pairone

6 comentarios:

santi dijo...

el reproductor va subiendo, buscando su lugar. grizzly bear, los amas, yo lo se (?)


gracias por ayer, aunque "demostrativo" no sea la palabra que me caracterice más (se me ocurre copado (????)) fue buena onda, y lo aprecie :') (?)

AcáTito dijo...

Las horas de búsqueda son recompensadas y alimentadas con discos como éste. Cuando le dí Play no lo dudé ni un segundo, satisfacción garantizada o le devolvemos espacio en el disco duro (?) Me encanta empezar el día (y terminarlo) con el veckatimest, el resto del día prefiero recordarlo, jaja.

Momo Krustovsky y Loogray Nahassapimapetilan dijo...

Gracias por tu comentario en mi blog. El tuyo tambien es muy lindo. Te agrego a mis links ahora mismo =)

felcho dijo...

me abstengo. me abstengo mal porque no me gustan pero vos me dijiste "que haces que no lo estas escuchando" y te iba a decir UH NO ME GUSTAN pero me parecio que no habia lugar a mi opinion pero ahora hay y aqui estoy... opinando.
y sobre el guitarrista bueno no se, yo a las personas que tocan la guitarra les tengo un toque de admiración. aunque toquen con cacho castaña. y a los bajistas, UHHH AUN MAS.

lupe dijo...

OK ESPERE UN TIEMPO Y LA PLAYLIST NO CARGO Y ME ENOJE, porque nunca habia escuchado esa banda u_u

(ah re que era el fin del mundo para la mina, nunca un Ares para bajarse los temas (?))

maggie may dijo...

siii(L)
genial genial! JG el mejor lejos,basta me emocione,lloro
ah y yo te debia esto (recuerda)

http://www.youtube.com/watch?v=7SAfxNkaPhs&feature=related

igual ni parecido a ride de the vines eh...tengo mas copias si queres despueste paso (?)