Viaje censurado (no, nunca)

Me levanté hace un rato. Hoy me voy de viaje y eso es todo lo que necesito saber, es la primera vez de acá en más y quiero que valga la pena, aunque el sólo hecho de llevar a cabo la acción para mí ya es suficiente justificativo. Mientras tanto veo lo que me llevo, lo que dejo. Está bien, son un par de días pero, al fin y al cabo, siguen siendo parte de mi vida y mi esencia. Lo decidí, sigo aferrado a ¿Quién Mató a Rosendo? de Walsh, aunque las páginas pasen demasiado rápido para mi gusto. Rodolfo produce algo especial en mí. Este es el segundo libro que leo de el (como olvidar Operación Msacre), sin embargo, me da la sensación de saber exactamente que es lo que va a decir en el párrafo siguiente. Sí, su manera de contar las cosas me llena, es rápido y descriptivo a la vez, juega con los elementos de la conciencia de cada uno de sus personajes, se posiciona y desarrolla sin ningún tipo de tapujos. ¿Al final?, al final sólo quedan esas oraciones que funcionan a manera de sentencia. Impactan, definen la situación en cuatro o cinco palabras, suficientes para dar a entender toda una época. Ese es Rodolfo Walsh, el escritor. También está el periodista, el militante, el filósofo (déjenme verlo así un poco más), pero quizás, entre todas esas caras, yo elijo la del escritor. Es cierto, todo se complementa con todo y no podemos separar un contexto del otro, sin embargo, más allá de la intención original de sus trabajos y el sabido compromiso político que éstos mismos acarreaban, todavía me deslumbra su capacidad literaria, descriptiva, narrativa, un genio. No es tan díficil viajar así, es cuestión de tener un par de párrafos a mano y dejarse llevar por los instintos. Las palabras hacen el resto.

3 comentarios:

lala dijo...

aaa!, el hermano de maría elena.. em, ok. no. pero me encanta decirlo.


me encantó haber viajado con vos, sea o no censurado (esas cosas nunca se terminan de saber xxz). me encantó que sea viernes 13 y poder hacer todas las cosas que te mencioné en el viaje de colectivo a la vuelta.
desde que llegamos y me dijiste lo de reik (!) hasta la parte donde se subía el viejo que no tenía la plata para el boleto. ni que hablar del "nosh vamosh a hazer losh finosh" de joaquín y el "DE QUÉ TE SHEÍ VO'.. CHEPELOTUDA DE MIERDA........." acordate que ella también venía de una fiestaaaa!!, POBREE. a! y cómo olvidar el sandwich sin pickles de mimi!

bueno en fin, todo.. todo, porque lo hice al lado tuyo. como el resto de las cosas por el resto de nuestras vidas, querés?


te amo.

Leon dijo...

Me encanta tu forma de escribir....y q cierta esa sensacion de no querer q el libro se termine. Me pasa con los libros de Daniel Link (http://www.linkillo.blogspot.com), he leído dos recién y quiero leer muchos más, por ahora sólo La ansiedad y Los años noventa

salu2

Cecilia dijo...

A mi tambien me gusta el escritor y tambien destaco como maneja las palabras para que el texto sea descriptivo pero que no se estanque, es magnifico.

Excelente como escribis, besos.